Lourdes Santana reivindica valores democráticos en el pregón de las Fiestas Fundacionales de Las Palmas de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria, viernes 12 de junio de 2026. El pregón de Lourdes Santana combinó memoria, emoción, reivindicación, reconocimiento y visión de futuro para la ciudad que, desde hoy, celebra el 548.º aniversario de su fundación.

Las Fiestas Fundacionales comenzaron oficialmente esta noche. El discurso de la pregonera, precedido de la intervención de la alcaldesa, Carolina Darias, y seguido del concierto de la Gran Canaria Big Band, ha marcado el inicio de la agenda de actos que, hasta el 26 de junio, celebrará el origen y la evolución de la urbe.

A la hora de introducir a la pregonera, Darias tomó la palabra para destacar el valor especial de ofrecerlo a Lourdes Santana: “ella es el ejemplo de la superación personal, de la importancia del barrio en el que desarrollas tu vida, del apoyo de los equipos y del sostén de los tuyos”, señaló. Pero su reconocimiento fue más allá de la persona, pues quiso la alcaldesa señalar que la elección también ponía en valor la función esencial que desempeñan los medios de comunicación y el papel que juegan en “la construcción de nuestra vida en común”, apuntó.

“Una ciudad está hecha también de palabras, de relatos, de conversaciones, de memoria compartida y de miradas capaces de interpretar lo que nos ocurre”, expresó Darias poco antes de asegurar que “los medios de comunicación cumplen una función democrática insustituible: informan, fiscalizan, preguntan, explican, contextualizan y también acompañan”. “Necesitamos relatos, historias que sepan mirar la ciudad en su conjunto, pero también detenerse en sus detalles”, comentó la alcaldesa en un momento dado. Y, precisamente, a estas palabras pareció contestar la pregonera al comenzar su intervención, un discurso perfectamente hilado en el que se entretejían hilvanes de memoria con los espacios que acogieron y acogen los recuerdos que trazan el camino de una vida y registran el carácter de la ciudad.

Santana fue clara desde el principio: “la igualdad no se explica, se vive”, apuntó al recordar que esta fue una enseñanza que le caló desde bien pequeña en el transcurrir de su infancia en la playa de Las Canteras. En ese momento el público tuvo claro que la periodista no se limitaría a transitar por espacios y etapas vitales, sino que ambos, y quienes la han acompañado a lo largo de esta senda: familia —especialmente emotivas las palabras que evocaban a sus padres, hermano, marido, hijo, y hasta el sobrino—, serían el hilo conductor para reivindicar valores esenciales de una sociedad democrática.

Lourdes Santana defendió los derechos de los inmigrantes al recordar otro de los barrios de su historia, San Cristóbal, en donde “mi madre aprendió a nadar contra corrientes difíciles”, según compartió con los asistentes. De su identidad marinera confesó que tomó buenas lecciones. Una de ellas, que “esta ciudad no mira al mar, conversa con él. Y el mar nunca pregunta de dónde vienes. Solo te pone a prueba”. Esta fue una hermosa manera de introducir lo que vendría después, todo un baño de realidad en torno al pasado que vincula a Canarias con el fenómeno migratorio: “fuimos despedida… Y hoy somos llegada. Porque nuestras abuelas lloraron en los muelles viendo partir barcos hacia Cuba o Venezuela. Y hoy otras madres llegan a estas mismas costas con el miedo en los ojos y la esperanza en las manos. Somos un pueblo de emigrantes. Somos puerto, sí, pero, sobre todo, somos abrazo”. Poco después, las guaguas que ha ido tomando al ir habitando otros barrios, Miller, Triana… le descubrieron trayectorias que, según lo vertido, le mostraron “la misma ciudad: la que conecta, la que nos une, la que nunca deja de moverse”. Esta fue la forma en la que la periodista rompió una lanza a favor de la diversidad al señalar que Las Palmas de Gran Canaria “ha sabido convivir con la diferencia”. Habló de la Gala Drag, de Lolita Pluma y de “quienes nunca pidieron permiso para ser”, esos que le trajeron a la memoria a su añorado Alexis Ravelo a través de los personajes que habitan los márgenes.

Su etapa universitaria en Madrid fue una vía para hacer su firme defensa por la educación pública: “no es solo formación, es justicia. Es la herramienta que permite que el origen no marque el destino”, afirmó.

Acabada la carrera, eligió volver, y al regresar su reflexión llevó al público hasta el pleito insular con el que no comulga. Menos teniendo en cuenta el tránsito continuo que mantiene entre las capitales del archipiélago en donde siempre recibe una cálida acogida.

Y, sobre todo, Santana no dejó pasar la oportunidad de homenajear a la mujer, en varias ocasiones a través del recuerdo de su madre, también a las que dio vida Benito Pérez Galdós. A las mujeres dedicó su pregón: “no es solo mío, es de todas”. Lo afirmó después de hablar de aquellas que no se nombraban: “las mujeres que, desde el silencio y la renuncia, encontraron fuerzas para cuidarnos y evitar que todo se derrumbara”. Recordó a las que “no tenían tiempo para discursos, porque estaban ocupadas sosteniendo la vida”. Sus calles le hicieron hablar de las enseñanzas de Galdós, vigente en “este tiempo de tanta confusión y polarización”, aclaró. De Negrín, como “recordatorio de que hay nombres que terminan formando parte de nuestra vida”, señaló al rememorar la despedida de sus padres en el hospital que lleva su nombre.

La ciudad que, según comentó, “nunca ha tenido miedo de mezclarse con lo nuevo” y que “no renuncia a lo que es para ser lo que quiere ser”, la llevó hasta Los Gofiones y Quevedo como “parte de una misma conversación”. A medida que Lourdes Santana desgranaba recuerdos surgían otros nombres: Mestisay, Martín Chirino, la Orquesta Comunitaria de Gran Canaria, ellos y los ya pronunciados, especialmente Galdós y Negrín, la llevaron a la conclusión de que “esta ciudad me recuerda quiénes somos y la importancia de defender la libertad, el pensamiento ilustrado y la democracia”, sentenció sobre una urbe para la que sueña con vida, bicicletas, flores y palmeras… “como las que encontraron los fundadores de la ciudad cuando le dieron su primer nombre”, afirmó poco antes de concluir que “aquí aprendimos que el horizonte no es un límite, sino una invitación” (…) “Porque esta ciudad no es solo el lugar donde vivimos, es la mirada con la que aprendimos a estar en el mundo”. Santana cerró el pregón poniendo el acento en las fortalezas de su ciudad: “¡Somos una ciudad valiente, que nunca ha tenido miedo a ser libre! Esta es nuestra historia. Este es nuestro orgullo”, defendió antes de desear a la audiencia unas felices Fiestas Fundacionales.

La despedida y entrega del reconocimiento que la acreditó como pregonera dieron paso al concierto de la Gran Canaria Big Band, en esta ocasión acompañada de nombres de peso como Abraham Ramos, Manuel Estupiñán y Beatriz Pérez. Juntos celebraron el arranque de fiestas en el año en el que celebran 30 años de vida. [Ayto. Las Palmas de Gran Canaria]