Las Palmas de Gran Canaria, 11 de septiembre de 2026.- La periodista y escritora Andrea Cabrera Kñallinsky (Buenos Aires, 1973) impartirá los días 15 y 22 de septiembre y 2, 6, 13 y 20 de octubre, un taller de literatura epistolar en la Casa-Museo León y Castillo de Telde. El curso está dirigido a personas apasionadas por la lectura y propone acercarse a la escritura como una forma de expresión y una herramienta para explorar la propia identidad.
A lo largo de las sesiones, los participantes se acercarán a las claves de la literatura epistolar a través de ejercicios prácticos, de las cartas intercambiadas por Fernando León y Castillo con distintos personajes y de dos obras paradigmáticas del género: ‘Paradero Desconocido’ y ‘84 Charing Cross Road’. La escritora plantea el taller, además, como una oportunidad para recuperar algo cada vez más escaso: la capacidad de detenerse y conectar con el presente.
¿Cómo ha sido tu acercamiento a la literatura?
La primera vez que publiqué tenía 50 años. Siempre me interesó, pero me ha costado mucho atreverme a soñar. Al principio, la literatura para mí consistía en los grandes nombres; como lectora siempre me dieron muchas alas, pero como escritora no creía llegar a su nivel. Sin embargo, mi madre siempre me decía: “Andrea, lo mejor es enemigo de lo bueno”. Creo que eso me asfixió durante muchos años, hasta que llegó un momento en el que pensé: esto es lo que me gusta y tengo para ofrecer. Espero que te guste, si no, ya lo siento.
¿Y cuál es tu conexión con el género epistolar?
Mis abuelos vivieron durante toda mi infancia y juventud en Buenos Aires. Ellos se mudaron a Canarias a mis 25 años. Con lo cual, hasta ese entonces, mi relación con ellos era por carta. También ha sido mi forma de relacionarme con las amistades que hacía en campamentos de verano fuera de las islas o del país. Todos los meses escribía muchísimo. Por tanto, siempre me he identificado con este género, que me parece especialmente interesante.
¿Qué destacarías de él?
Me parece muy atractivo por varias cuestiones. Desde el punto de vista literario, me interesa el hecho de que no tiene filtro; el personaje que cuenta la historia es el mismo que la vive, por lo que no hay un narrador que pueda engañar al lector sobre la identidad de los personajes. Me fascina ser capaz de meterme en el tuétano del protagonista porque él mismo me abre la puerta.
¿Podríamos afirmar que surge sin ningún tipo de censura?
De haberla, sería autocensura. Es curioso analizar, en esos casos, lo que el personaje cuenta y lo que calla. En Lady Susan, una obra de literatura epistolar de Jane Austen, ella es divertidísima, una arpía tremenda. Para cada personaje escribe de una manera distinta. Ella sola se dibuja a través de sus cartas. De la misma forma, hablamos de nosotros mismos cuando escribimos una.
¿Esto convierte al género en uno de los más humanos?
Es humano, pero diría que es más bien privado, que alude a nuestro interior. Los diarios también hacen un ejercicio excepcional en este sentido, aunque carezca de receptor.
¿Cómo serán tratadas estas cuestiones en el taller?
Primero, daremos algunas nociones básicas de lo que significa la literatura epistolar. De ello, partiremos a realizar ejercicios prácticos sobre nosotros mismos y sobre la relación epistolar que Fernando León y Castillo tuvo con distintos personajes. Además, a lo largo de las sesiones trabajaremos sobre dos novelas paradigmáticas del género: Paradero Desconocido y 84 Charing Cross Road. Por encima de todo, la finalidad del taller será que estemos conectados con el presente.
Johann Hari, el escritor de El valor de la atención, nos recuerda que estamos perdiendo este superpoder y que, fundamentalmente, nos genera felicidad. Porque, cuando nada nos interrumpe, la vida nos hace sentir bien. En este taller conseguiremos ser revolucionarios; ser felices durante un rato.
¿Cuáles son los requisitos indispensables para participar?
Tener interés por leer. Porque vamos a hacerlo, al igual que escribir, pero no hace falta tener experiencia en ello. No es necesario que creen una pieza literariamente válida y justificada, solo tener el deseo de pasarlo bien.
¿Qué te gustaría analizar de Fernando León y Castillo?
Como en cualquier otra persona, en Fernando me gustaría encontrar una debilidad. Algo que nos haga sentirlo humano. Algo que le preocupe especialmente, pero no sobre el acontecer de la ciudad, la isla o el país. Algo que le preocupe internamente, que tenga que ver con sus relaciones cercanas. Algún sueño, pero no uno grandilocuente, sino de su ser. Porque eso es lo que nos define. [Cultura Cabildo Gran Canaria]

