15 de julio de 2026. La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, recibió hoy (miércoles) en el Salón Noble del Palacio Insular a los niños y niñas saharauis participantes en el programa Vacaciones en Paz 2026, así como a sus familias de acogida, en un acto en el que también estuvieron presentes el vicepresidente insular, Lope Afonso; la consejera de Acción Social, Participación Ciudadana, Voluntariado e Inclusión, Águeda Fumero, y miembros de la Corporación insular. Del mismo modo, asistieron Persi Arzola, Coordinadora del Programa Vacaciones y el delegado del Frente Polisario, Alisalem Sidi Zein.
Durante el encuentro, la presidenta trasladó la bienvenida institucional a los cerca de 40 menores saharauis y a las familias que los acogen durante los meses de verano, al tiempo que agradeció la labor que desarrolla la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui (ACAPS), responsable de mantener vivo un programa que se ha convertido, tras más de tres décadas, en un referente de solidaridad y compromiso social en Tenerife.
Rosa Dávila destacó que “Vacaciones en Paz representa lo mejor de nuestra sociedad: la capacidad de tender la mano, de compartir y de construir lazos que perduran en el tiempo”. Asimismo, agradeció “el enorme esfuerzo de ACAPS y la generosidad de las familias de acogida, que no solo abren las puertas de sus hogares, sino también las de sus propias familias”.
La presidenta insular recordó que este verano han llegado a Canarias 71 menores saharauis, de los que 64 permanecerán en Tenerife gracias al trabajo coordinado por ACAPS. Los niños y niñas llegaron a la isla el pasado 3 de julio y disfrutarán de los meses de julio y agosto dentro de un programa que se desarrolla en Tenerife desde hace más de 30 años.
Dávila quiso reconocer especialmente la confianza depositada por las familias biológicas saharauis, que hacen posible esta iniciativa, y subrayó que muchas de las relaciones creadas a través del programa se mantienen durante décadas, hasta el punto de que numerosas familias tinerfeñas viajan posteriormente a los campamentos de refugiados para reencontrarse con los menores.
“Detrás de cada acogida hay una historia de cariño, de convivencia y de aprendizaje mutuo. Son vínculos humanos que trascienden el tiempo y la distancia y que enriquecen tanto a quienes llegan a nuestra isla como a quienes los reciben”, señaló la presidenta.
La presidenta del Cabildo subrayó además que, “en un contexto internacional marcado por los conflictos y los desplazamientos forzosos, es más importante que nunca mantener programas como Vacaciones en Paz, porque la solidaridad entre los pueblos sigue siendo una necesidad”.
“Tenerife ha demostrado durante muchos años que es una tierra solidaria y comprometida. Queremos que estos niños y niñas disfruten de unas vacaciones inolvidables, que hagan nuevos amigos, conozcan nuestra isla y regresen a casa con recuerdos felices”, añadió.
Por su parte, el vicepresidente insular Lope Afonso destacó el papel que desempeñan las familias de acogida y la “perseverancia de un programa como este que para el cabildo es muy importante en tanto a la vocación internacional pero también desde el ángulo del deber de ser conscientes de un vínculo, de una historia y de un pasado común”.
La consejera de Acción Social ha definido el programa ‘Vacaciones en Paz’ como «un puente de solidaridad que se ha fortalecido a lo largo de su medio siglo de existencia», destacando el compromiso del archipiélago con la salud y el bienestar integral de la infancia saharaui. Este año, Canarias acoge a un total de 71 menores, de los cuales 64 pasarán el periodo estival en Tenerife; una estancia que, según explicó la consejera, «no solo es un respiro necesario de las duras condiciones de Tinduf», sino una oportunidad clave para realizar revisiones médicas y estrechar lazos culturales que enriquecen a la sociedad canaria a través de la «resiliencia y alegría vital» de los pequeños.
Asimismo, la responsable pública ha querido ensalzar de forma especial el papel de las familias de acogida, a quienes describió como «un ejemplo de empatía y compromiso» indispensable para sostener este proyecto en un mundo cada vez más individualista, concluyendo con el deseo de que los menores disfruten de un verano «lleno de risas, juegos y momentos felices».
Durante los 60 días que permanecerán en Tenerife, los menores podrán dejar atrás las duras condiciones de los campamentos de refugiados de Tinduf, donde en verano se alcanzan temperaturas superiores a los 50 grados. Gracias al programa, tendrán acceso a revisiones médicas y tratamientos sanitarios, disfrutarán de una alimentación equilibrada, descansarán en condiciones adecuadas y participarán en actividades educativas, deportivas y de ocio que contribuyen a reforzar su bienestar emocional y psicológico. [Cabildo de Tenerife]
