Manolo Millares regresa a La Laguna en el centenario de su nacimiento

La Sala de Arte del Instituto Canarias Cabrera Pinto recorre el trabajo de este autor referente del arte contemporáneo. La apertura será este sábado 19, a partir de las 11.00 horas, y podrá visitarse hasta el 22 de noviembre.

El Cabrera Pinto abre las puertas de ‘Manolo Millares. Centenario’, con motivo de los cien años del nacimiento de este autor clave de la vanguardia española. Su sala albergará, del 19 de septiembre al 22 de noviembre, una selección de trabajos que recorren la trayectoria de un creador canario de proyección universal, cuya obra contribuyó decisivamente a la renovación de los lenguajes plásticos en la posguerra. La apertura de la muestra tendrá lugar este sábado 19, a partir de las 11.00 horas, en este emblemático espacio expositivo gestionado por el Gobierno de Canarias en La Laguna.

Comisariada por Carlos Díaz-Bertrana y Alba Rodríguez del Toro, la propuesta reúne 32 obras del autor grancanario. Estas piezas abarcan desde la juventud del artista hasta sus últimos trabajos, realizados a comienzos de la década de 1970, e incluyen algunas de sus icónicas arpilleras. Para ello, se ha contado con la colaboración de diversas colecciones particulares y con fondos de instituciones como el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), LM Arte Colección y la Fundación CajaCanarias.

Un canario universal

La actividad de Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1926 – Madrid, 1972), tanto en Canarias como en los movimientos de vanguardia internacional, le convierte en referente fundamental del arte insular y una de las firmas más destacadas del arte español del siglo XX. Pese a su temprana muerte, desarrolló una obra personal e inconfundible, construida desde criterios estéticos innovadores. Su profundo interés por la materia lo llevó a experimentar con materiales poco convencionales como la arpillera, que convirtió en eje central de su producción desde mediados de los años cincuenta.

Las arpilleras combinan la violencia del gesto con la crudeza de la materia: telas desgarradas, retorcidas, cosidas y perforadas, pintadas en una paleta restringida al blanco, negro y un uso ocasional del rojo, generan superficies llenas de tensión y expresividad. Así, el artista explora conflictos entre elementos opuestos, como vida y muerte o destrucción y creación, y convierte la propia materia que remite a las momias aborígenes canarias en un vínculo entre la tradición y la plástica contemporánea.

Sobre Millares, Díaz-Bertrana apunta como “La muerte le llegó temprano, con 46 años. De joven la veía en los cráneos y en el silencio estremecedor de las momias del Museo Canario: «De ahí nacen mis Arpilleras» y sus primeras obras, las Pictografías Canarias: Signos tomados de las inscripciones aborígenes que flotan en una pintura terroso, opaca e imprimen en la obra un lirismo simbólico- mágico.”

Sobre el artista

Manolo Millares creció en un entorno familiar vinculado a la vida intelectual de Canarias, lo que le acercó desde joven a escritores, poetas y artistas. De forma autodidacta empezó a desarrollar su interés por el arte realizando dibujos del natural. En 1940 estableció contacto con Felo Monzón y Martín Chirino, un hecho clave en su trayectoria artística.

Desde 1945 exhibió de forma individual en espacios culturales de Las Palmas de Gran Canaria, como el Círculo Mercantil, el Gabinete Literario y El Museo Canario, con obras figurativas en acuarela y pinturas con influencias surrealistas. La experiencia de contemplar vestigios prehispánicos en El Museo Canario influyó profundamente en su obra, y su interés por la cultura tradicional condujo su pintura hacia planteamientos más constructivistas y con referencias aborígenes.

En 1949 participó en la revista Planas de Poesía, junto a sus hermanos Agustín y José María, y en 1950 contribuyó a la actividad del grupo LADAC (Los arqueros del arte contemporáneo), organizando exposiciones, conferencias y la colección de monografías Los Arqueros.

En 1951 presentó obra en la I Bienal Hispanoamericana de Arte en Madrid. La serie de Pictografías canarias, inspirada en pintaderas y su interés arqueológico, marcó un hito en su evolución. En 1955 se trasladó a Madrid con Elvireta Escobio y comenzó a incorporar materiales como la arpillera, que se convertiría en su soporte emblemático.

En 1957 fue cofundador del grupo El Paso, pilar de la vanguardia española de los años cincuenta, y desarrolló un lenguaje plástico austero y expresivo, con una paleta reducida y formas de fuerte presencia material. Millares trabajó además el grabado, la pintura sobre papel y otros soportes, explorando series como ‘Homúnculos’, ‘Neanderthalios’ y ‘Antropofaunas’.

Su carrera internacional se consolidó desde finales de los años cincuenta, con participaciones en bienales como la de São Paulo y Venecia, exposiciones individuales en galerías de París y Nueva York y la inclusión de su obra en importantes museos. Manolo Millares murió en Madrid en 1972, a los 46 años, cuando su influencia en la pintura española moderna ya estaba ampliamente reconocida. [ICDCultural]

El Alisio - Noticias de las Islas Canarias
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