18/08/2026
¿Quién no se ha entregado alguna vez al coleccionismo de cromos? ¿Quién no los ha comprado esperando encontrar en el sobre justamente el que faltaba, ha cambiado los repetidos con amigos o ha guardado durante años una colección que terminó olvidada en algún cajón? Sin embargo, en las últimas décadas, el escenario alrededor de esas codiciadas piezas de cartón se ha transformado, convirtiendo el coleccionismo en algunas ocasiones en un rentable negocio.
Pokémon, Magic, The Gathering, One Piece y otros juegos de cartas coleccionables han creado comunidades de jugadores y coleccionistas y un mercado secundario internacional en el que algunas cartas pueden alcanzar valores superiores a los 10.000 euros.
Todo este mundo podrá descubrirse del 2 al 6 de septiembre en el evento Gran Canaria Experience (GCX) que se celebrará en el Centro Comercial Alisios. El festival acercará al público los juegos de cartas coleccionables, desde su vertiente más lúdica hasta el coleccionismo y el mercado de cartas.
En Las Palmas de Gran Canaria, la tienda TCG Parada conoce bien ese mundo. Uno de sus propietarios, Esaú Sánchez Rodríguez, ha visto pasar por su tienda colecciones que llevaban años guardadas y cartas cuyo valor sus propios dueños desconocían. “Una de esas historias llegó a la tienda cuando un cliente apareció con su colección de cuando era niño y preguntó si alguna de aquellas cartas tenía valor. Entre ellas había una especialmente rara”. Esaú prefiere no revelar cuál era ni cuánto alcanzó su precio por seguridad, pero sí recuerda la reacción de su propietario. «El dueño de la carta se llevó una gran alegría«.
Según Esaú Sánchez la oferta y demanda marca la diferencia del valor de una carta. “Si hay una altísima demanda y poca impresión, hace que estas cartas, si están conservadas en óptimas condiciones, asciendan de valor a mayor velocidad», dice. “El buen estado del producto aumenta su valor», añade. “Entre las cartas que pueden superar esas cifras se encuentran algunas versiones de Charizard Base Set, de Pokémon; el mítico Black Lotus, de Magic; o determinadas cartas especiales de One Piece, como el Luffy Red Manga de OP-13”.
Sánchez advierte que plataformas como Cardmarket permiten consultar precios aproximados y comprobar qué está ocurriendo con una determinada carta en el mercado, que ha crecido como la atención sobre las cartas como objetos de inversión. Sin embargo, Esaú cree que existe una diferencia entre el coleccionismo y la fiebre especulativa. «Las cartas todavía siguen creando comunidades de jugadores, que es algo muy bueno». El problema aparece cuando la demanda se dispara y la oferta no consigue acompañarla. «Se ha creado una tormenta perfecta: productos en alta demanda y poca impresión, y eso crea que el valor explote por encima del precio normal y asequible, por lo menos en fecha de salida».
La especulación, reconoce, no es nueva. «Siempre ha existido en mayor o menor manera. Siempre habrá personas que creen que se harán ricas en un periodo de seis meses por un cartón brillante, cuando normalmente no es el caso», explica el especialista.
No hace falta tener la carta más cara
Para el Sánchez, uno de los errores de quien se acerca por primera vez a este mundo es pensar que coleccionar significa buscar siempre la pieza más cara. «Se puede coleccionar de muchas formas. Por ejemplo, se puede coleccionar el mismo artista o el mismo Pokémon en todas las versiones posibles y eso con nosotros puede que sea más fácil».
La diversidad es cada vez mayor. Pokémon y Magic continúan siendo dos de los grandes referentes, mientras que One Piece está creciendo «a una velocidad increíble». También aparecen nuevos juegos, como Riftbound, que están aumentando tanto su comunidad de jugadores como el interés por el coleccionismo. «Si todos siguen haciendo el mismo trabajo deberían de poder estabilizarse y seguir creciendo en ambas vertientes», señala.
Porque una carta puede estar en una carpeta durante años, pero originalmente fue creada para jugar. «Las cartas realmente se crearon para jugar, así que animo a aquellos que solo son coleccionistas a que prueben el juego. Puede que se lleven una grata sorpresa. No todo es el dinero. Que vivan con ilusión la apertura del sobre y que disfruten del recuerdo», agrega.
El fenómeno también tiene su reflejo en Canarias. En TCG Parada nunca saben qué puede aparecer al otro lado de la puerta. Puede ser una colección sin demasiado valor o una carta que alcance miles de euros. «Siempre está la incógnita de cuándo alguien está dispuesto a vender y qué será lo que quiere vender», agrega.
Este verano, los cromos del Mundial de fútbol han vuelto a poner de manifiesto la capacidad que tienen los grandes acontecimientos deportivos para despertar la nostalgia del coleccionismo. «Siempre en el Mundial los cromos del fútbol se ponen más de moda de lo normal. Y este año existía además un ingrediente añadido: «Fue el último Mundial de Messi y Cristiano Ronaldo lo que convierte sus últimos cromos con sus selecciones en piezas especialmente atractivas para los aficionados», concluye Esaú Sánchez. [A1m Prensa]

