Manifiesto por la memoria democrática en el 90 aniversario del golpe militar de 1936

Hoy nos reunimos en este lugar para recordar a Francisco Muñoz Serrano, cabo de la Guardia de Asalto, abatido hace exactamente noventa años mientras defendía la legalidad democrática frente al golpe militar que acababa de iniciarse.

Su muerte no fue un hecho aislado. Fue el comienzo de una larga noche de violencia, persecución y miedo que marcó la historia de Tenerife y de todo el Estado español. Tras él llegaron las detenciones arbitrarias, los encarcelamientos, las desapariciones forzadas, los consejos de guerra sin garantías, las ejecuciones y el sufrimiento de miles de personas cuyo único delito fue defender la democracia, participar en organizaciones sociales, sindicales, culturales o políticas, o simplemente pensar de manera diferente. Desde la madrugada del 18 de julio muchos hogares fueron violentados y personas detenidas por el simple hecho de formar parte de organizaciones políticas, sindicales o por su labor intelectual.

Recordar a Francisco Muñoz Serrano es recordar a todas ellas. Agradecemos la presencia de familiares de este cordobés, llegado a la isla para formar parte de las fuerzas de seguridad de la época, que junto a sus compañeras trató de liberar al Gobernador Civil y su equipo, ilegalmente retenido por los golpistas.

Porque cada nombre recuperado representa una vida truncada, una familia rota y una historia que durante demasiado tiempo permaneció silenciada. La memoria democrática comienza precisamente ahí: devolviendo nombres, rostros y dignidad a quienes fueron condenados también al olvido.

Este no es un acto de celebración. Es un acto de memoria y homenaje a las víctimas que creemos necesario.

Hemos dado traslado e invitado a todas las instituciones implicadas, por desgracia, el nivel de respuesta ha sido escaso. Nos preocupa que cargos públicos elegidos democráticamente entiendan que la Ley de Memoria y el recuerdo de las víctimas de la dictadura no tengan importancia.

Nos reunimos para afirmar que ninguna democracia puede construirse sobre el silencio de las víctimas. Que conocer nuestra historia no divide a la sociedad, sino que la fortalece. Que la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición no son consignas, sino principios democráticos reconocidos internacionalmente y una responsabilidad que compartimos como ciudadanía.

Durante décadas, el 18 de julio fue presentado como una fecha de exaltación de la dictadura. Hoy queremos resignificarla. Queremos que este día sirva para recordar a quienes perdieron la vida defendiendo la legalidad democrática y a quienes padecieron la represión franquista. Queremos que sea una jornada dedicada a las víctimas, a sus familias y a quienes nunca dejaron de reclamar verdad y dignidad.

La memoria no busca reabrir heridas; busca impedir que el olvido las haga desaparecer sin haber sido reconocidas. No pretende alimentar el enfrentamiento, sino fortalecer una convivencia basada en el respeto a los derechos humanos, en el rechazo de toda forma de violencia política y en el claro compromiso con los valores democráticos.

Las heridas que se mantienen abiertas son las que provocan los que buscan mantener y proteger elementos que dañan la memoria de las víctimas y cuestionan la democracia.

Hay que recordar una y mil veces que noventa años después del golpe militar, todavía existen familias que buscan a sus desaparecidos. Centenares de familias del Archipiélago esperan por saber dónde está su padre, su abuelo o su abuela, o quieren que sus restos vuelvan a casa. Son historias que esperan ser contadas y espacios que reclaman ser dignificados. Mientras quede una víctima sin nombre, una familia sin respuesta o una injusticia sin reconocer, la memoria seguirá siendo una tarea colectiva.

Por eso hoy renovamos nuestro compromiso con la investigación histórica, con la divulgación de los hechos, con la reparación moral de las víctimas y con la defensa de una democracia consciente de su pasado.

Que el recuerdo de Francisco Muñoz Serrano represente desde hoy a todas las personas que sufrieron la represión.

Que su nombre nos recuerde el valor de quienes defendieron la libertad.

Y que la memoria de las víctimas siga siendo una guía para construir una sociedad más justa, más libre y más democrática.

Porque recordar es un acto de justicia.

Porque la democracia también se defiende preservando su memoria.

Y porque solo una sociedad que conoce su historia puede garantizar que nunca vuelva a repetirse.

Una vez más. Gracias a todos los que lucharon, sufrieron y ayudaron a vencer a la dictadura, nunca habrá recursos suficientes para poner en valor su memoria y su legado.

ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE TENERIFE [Comunicación Recuperación Memoria HcaTenerife]

El Alisio - Noticias de las Islas Canarias
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.