Guitarras distorsionadas, pop de autor y cultura de baile se dan la mano en el cartel general de Tenerife Phe Festival. La cita norteña desvela el grueso de su programación para los días 4 y 5 de septiembre en el Puerto de la Cruz con un plantel internacional y estatal de primer nivel, a falta de clausurar definitivamente el cartel de su espacio electrónico Phe Club.
A escasos meses de que el Puerto de la Cruz asuma el pulso musical de la isla los días 4 y 5 de septiembre, el festival tinerfeño desvela el grueso de su programación con un discurso artístico maduro y sumamente equilibrado. El encuentro norteño ha diseñado un itinerario que elude los caminos trillados para trenzar las guitarras, el pop de autor y la cultura de baile en una experiencia continua a través de sus escenarios principales, Heineken y Deichmann.
Esta concepción global expande también su habitual vocación multidisciplinar, la cual arrancará semanas antes de los conciertos principales mediante la propuesta de arte emergente y la exposición colectiva de Phe Gallery en el Museo Westerdahl.
El apartado internacional de esta edición destaca por un músculo heterogéneo donde conviven leyendas consagradas y las corrientes más estimulantes del presente. La incorporación de Alexis Taylor, timonel de Hot Chip, y de Phil Hartnoll, mitad fundamental de los históricos Orbital, introduce la rica herencia de las pistas británicas en el festival a través del escenario Phe Club, un espacio de club de baile cuyo cartel definitivo se cerrará próximamente.
Junto a ellos, la comitiva exterior despliega un abanico estilístico de gran impacto que abraza la provocación de Fat Dog, la agilidad post-punk de Bodega, la contundencia de ARXX, el pop guitarrero de Faeda, el pulso de Ibibio Sound Machine, la ironía urbana de Getdown Services y la singularidad de Natalia Doco.
La respuesta peninsular e insular termina de apuntalar un cartel de notables dimensiones que ya encara su fisonomía definitiva. El magnetismo sintético de VVV [Trippin’ You] y la crudeza de los bilbaínos EZEZEZ encabezan una réplica estatal que se complementa con la elegancia contemporánea de Choclock, la autoría de Carlos Ares, la madurez lisérgica de Rufus T. Firefly y la frescura urbana de Barry B.
El plantel se completa con el talento emergente del archipiélago a través de los finalistas de Sonora 2026: Belice, Good Franco y Xerach.
Con las entradas accesibles en la plataforma Tickety.es, el encuentro tinerfeño calibra los últimos engranajes de su cita más ambiciosa. [The Borderline Music]
