Canarias, 25 de junio de 2026.
La portavoz de Sí se puede en Canarias, Vanesa Martín, demanda un plan de choque para mantener y mejorar la red de escuelas unitarias y rurales de Canarias, como herramienta de sostén de las comunidades locales y de apoyo a las familias frente al despoblamiento de estos núcleos.
Entre 2008 y 2023 165 escuelas unitarias cerraron en Canarias como consecuencia de la pérdida de población en las zonas rurales. En 2019 existían 139 escuelas unitarias en las islas, en el último curso quedaban 121, lo que plasma una reducción de casi el 13% de las plazas existentes, una situación que los datos indican que desde la Conserjería se quiere seguir favoreciendo.
Como afirman desde las propias directivas de este tipo de centros, las escuelas rurales son el motor educativo y social de Canarias, ofreciendo un servicio de acompañamiento y de cercanía en lugares donde lograr una educación pública normalizada es más complicado por el escaso número de niños y niñas. Si a esto se suma que son centros a los que se les pide el mismo nivel de burocracia administrativa que un centro ordinario, sin el personal que tienen los mismos, la situación de estas escuelas es cada día más frágil.
Vanesa Martín apoya la posición de muchos de los sindicatos del ámbito educativo, al afirmar la labor fundamental de estos centros en zonas de Canarias como el norte de La Palma, El Hierro, el interior de Gran Canaria o Anaga en Tenerife. Sobre las ratios educativas como límite para el mantenimiento de estos colegios, asegura que se debe flexibilizar y adaptar, para evitar que el centro desaparezca, condenando a las siguientes generaciones de la zona a tener que realizar largos viajes diarios hasta su centro de estudios más próximo.
Las comunidades rurales defienden sus colegios como una forma de dar vida a sus entornos. La pérdida de servicios de cercanía es una de las claves del despoblamiento de estos espacios y la sustitución de su vida por modelos como el del alquiler vacacional. Desde la formación ecosocialista entienden que sostener la actividad escolar, igual que mantener servicios sanitarios rurales o actividades culturales de cercanía, son vías para hacer sostenibles y atraer población que de otra forma acabaría en los espacios urbanos.
La desaparición de unos vecinos y vecinas, después de siglos de vínculo con un territorio concreto, afecta a la identidad, empobrece los entornos rurales y los convierte, cada vez más, en simples fincas de fin de semana.
Comparten la solicitud de las comunidades educativas y vecinales al reclamar que las escuelas unitarias cuenten con servicios que tienen en el resto de centros, como son servicios de comedor, permanencia o transporte, que haga viable a las familias mantener escolarizados a sus hijos e hijas, mientras trabajan.
Recuerda que hay trabajos y estudios que demuestran el efecto positivo de este tipo de espacios donde conviven un alumnado de diversas edades, donde con el apoyo necesario, se favorece que las familias sigan viviendo y manteniendo los núcleos más alejados.
Para la portavoz de Sí se puede, sostener la red de escuelas unitarias y rurales, garantizando sus servicios y adaptando sus ratios, es una forma de hacer más sostenible un territorio insular donde las zonas urbanas son cada día más sobrepobladas y en el que el acceso a bienes como el de la vivienda es difícil.
“No puede ser que nuestro territorio invierta fondos en favorecer la llegada de fibra a zonas remotas, invierta millones en atraer trabajadores remotos, que perfectamente pueden trabajar desde zonas rurales, mientras se cierra y se hace cada vez más difícil sostener la vida en un espacio alejado de los grandes núcleos de población”, apostilla. [Gabinete de prensa Sí se puede Canarias]
