Resiliencia y desafíos: así afronta los retos el café de Agaete, oportunidad frente al cambio

El café de Agaete tiene ante sí retos claros, con un trabajo intenso para consolidar una base muy sólida desde la que afrontarlos con optimismo. El relevo generacional, la alta dependencia climática, la comercialización y la apuesta por un trabajo cuidadoso desde la raíz son solo algunos de sus desafíos. La principal fortaleza de este producto, seña de identidad de Agaete y excepcional en Europa, es a su vez lo que lo hace diferente: un modelo agrícola sostenible, arraigado en el territorio y de gran valor cultural. Con más de 200 años de tradición, el café de Agaete mira al futuro sin cambiar su esencia, apostando por reforzar y adaptarse al siglo XXI con inteligencia.

Comercialización

En el ámbito de la comercialización, la oportunidad está en seguir consolidándose como un producto exclusivo y de alta calidad. El café de Agaete, ligado a pequeñas producciones familiares en el Valle, ni puede ni quiere competir en volumen, inclinándose por crecer desde el valor mediante una mejor comunicación de su historia, certificaciones de origen, producción ecológica y venta directa. El desarrollo de experiencias vinculadas al café, como visitas a fincas, catas o turismo rural, permite además generar ingresos complementarios y acercar al consumidor/a al origen del producto, fortaleciendo su identidad.

Relevo generacional

El relevo generacional preocupa en el mundo rural y el sector primario en Agaete no es indiferente. Tal y como expresan las familias productoras, integrar a jóvenes agricultores/as implica abrir la puerta a nuevas ideas y pasa necesariamente por la digitalización, tecnología respetuosa con el territorio y la innovación en la diversificación. Mejorar la rentabilidad y dignificar el trabajo agrícola son algunas de las bazas para que las nuevas generaciones vean el café del Valle con proyección y un proyecto de vida con futuro.

Dependencia climática

El principal desafío es la dependencia climática, ya que la fragilidad de una producción pequeña y la misma orografía del territorio le expone de una forma determinante a los fenómenos climáticos como olas de calor, borrascas o fuertes vientos. Sin embargo, el propio modelo tradicional ya ofrece una base resiliente. Mantener y potenciar la sombra, la biodiversidad y el cuidado del suelo ha servido de red de seguridad para este cultivo durante 200 años, por lo que apostar por el saber tradicional para amortiguar los efectos del cambio climático toma valor como herramienta de supervivencia. A esto se suman mejoras como la gestión eficiente del agua o herramientas sencillas de seguimiento climático que permitan anticiparse a cambios usando la tecnología para optimizar cada parte del proceso sin perder la esencia.

Estrategias de futuro

La prevención y la adaptación, la mejora de la rentabilidad buscando nuevas vías de diversificación económicas sin incrementar el volumen, o la divulgación del saber tradicional entre las nuevas generaciones se plantean como posibles aliados para afrontar retos del futuro. Apostar por la calidad, el valor añadido, la sostenibilidad real y la conexión directa con el consumidor/a le permite no solo hacer frente a los desafíos, sino posicionarse como un modelo de futuro para la agricultura a pequeña escala. Más que resistir, se trata de evolucionar desde sus propias raíces.

Sujeto al clima

El café se cultiva principalmente en pequeñas explotaciones distribuidas por el valle, donde alrededor de unas 50 familias sostienen el sistema productivo. Este modelo supone un reto por su alto coste de producción, principalmente por la mano de obra y horas de trabajo en la recolección manual selectiva. Sin posibilidad de hacer frente a precios industriales, el café de Agaete se ha centrado en la especialidad, en la experiencia interpretativa del cultivo y su degustación. El desafío clave es mantener un estándar de calidad alto en un sistema sujeto a la alta variabilidad natural. La irregularidad de la floración, la maduración escalonada del fruto y las diferencias en la localización de las parcelas hacen que cada cosecha sea distinta, lo que exige un control extremadamente cuidadoso en la recolección y el procesado. En sistemas pequeños, cualquier desviación en la selección del fruto o en el secado puede tener un impacto proporcionalmente mayor en el lote final, por lo que la calidad está estrechamente vinculada al seguimiento casi individualizado de cada planta y altamente sensible a plagas o fenómenos meteorológicos. El café de Agaete ha logrado posicionarse en un nicho de mercado diferenciado de exclusividad, trazabilidad y narrativa cultural, por lo que su principal reto no es ampliar la escala, sino garantizar la viabilidad económica de un modelo agrícola artesanal que depende tanto del territorio como del trabajo humano que lo sostiene, con desafíos cercanos que tienen en el turismo un gran aliado para su supervivencia.

La presente comunicación forma parte de una campaña de refuerzo de la información del Programa de Valorización del Café de Agaete liderado por la Asociación para el Desarrollo y Fomento Agropecuario del Municipio de Agaete (Agroagaete) enmarcada en el Proyecto Paraguas apoyado por AIDER Gran Canaria (7119 LEADER del Plan Estratégico de la Política Agraria Común). [AGROAGAETE]

El Alisio - Noticias de las Islas Canarias
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